No es una novela para pasar páginas en orden. Es un juego, un espejo y un reto. El fuego del prisma rompe la lectura lineal para obligar al lector a decidir, a girar el libro, a releer y a escuchar el silencio entre los versos. Una obra poética y experimental donde barrio, memoria, cuerpo y literatura se entrelazan para demostrar que aún quedan formas nuevas de contar una historia.
Durante años fue solo una idea aplazada. Hasta que dejó de serlo. Jardín de cenizas nace del cruce entre oficio, disciplina y obsesión histórica: la Barcelona más oscura, el aprendizaje tardío de la escritura y la certeza de que las historias, si no se cuentan a tiempo, se pierden. Esta conversación recorre el vértigo del debut, el paso del caos al método y la necesidad —ya irreversible— de seguir escribiendo.
Desde el aula y la consulta, esta autora lo tiene claro: los niños sienten mucho antes de saber poner palabras a lo que les pasa. Por eso escribe cuentos que no imponen ni moralizan, sino que acompañan. Historias donde el miedo no se elimina, se entiende; donde el acoso se combate con empatía; y donde la diferencia deja de ser un problema para convertirse en identidad. Literatura infantil como refugio, espejo y herramienta emocional para crecer sin miedo.
La voz quebrada no es un libro cómodo ni complaciente. Es una obra escrita desde la pérdida, la memoria y la resistencia íntima. Isabel Esteban firma un texto donde palabra e imagen se entrelazan para contar lo que duele, lo que permanece y lo que, aun roto, sigue sosteniendo la vida.
Leer a Yolanda Adabuhi no es pasar páginas, es detenerse. En Paz atrae y ABC del sensible en la Tierra, la palabra funciona como guía interior: poética, directa y transformadora. Dos libros que no prometen respuestas, pero sí una sacudida honesta hacia la consciencia, la sanación y la verdad emocional.
La literatura de Yolanda Adabuhi no entretiene: despierta. En Paz atrae y ABC del sensible en la Tierra, la autora propone una lectura íntima y transformadora que conecta con el inconsciente y obliga a detenerse, sentir y asumir la propia verdad emocional.
Una obra valiente que pone nombre al dolor silencioso de la infancia, desmonta etiquetas y convierte la diferencia en fuerza. Leer a este autor es enfrentarse a una verdad incómoda: el sistema falla más que los niños que no encajan en él.
Una historia valiente sobre dislexia, etiquetas y silencios que duelen durante años. Un relato íntimo que desmonta prejuicios, expone heridas invisibles y recuerda que aquello que de niños nos hizo sentir distintos puede convertirse, con el tiempo, en nuestra mayor fortaleza.
Intriga, tecnología y conciencia se entrelazan en una novela que mira de frente a los riesgos del mundo hiperconectado. Laboratorio de recuerdos no solo plantea un misterio, sino que obliga al lector a cuestionar hasta qué punto seguimos siendo libres en un entorno cada vez más invasivo.
El ser humano funciona como un todo interconectado donde los sistemas inmunitario, nervioso y endocrino influyen directamente en nuestras emociones y en nuestra salud. El estrés, las experiencias vitales y los desequilibrios emocionales pueden alterar este delicado engranaje, afectando al bienestar físico y mental. Comprender al individuo desde una mirada integral —más allá de síntomas aislados— es clave para recuperar el equilibrio y atender la complejidad real del ser humano.
